ANDALUCIA ( I )
Las primeras culturas desarrolladas en Andalucía (Los Millares, El Argar y Tartessos), tuvieron un claro matiz orientalizante, debido a que pueblos del Mediterráneo oriental se asentaron en las costas andaluzas en busca de minerales y dejaron su influjo .
El proceso de paso de la prehistoria a la historia, conocido como protohistoria, estuvo ligado a la influencia de estos pueblos, principalmente fenicios y griegos.
Andalucía quedó incorporada plenamente a la civilización occidental con la romanización de la provincia Bética ( Provincia Senatorial ) lo que otorgaba a los habitantes de la Bética. Ser considerados ciudadanos romanos .
Esta tuvo gran importancia económica y política en el Imperio, al que aportó numerosos magistrados y senadores, además de las figuras sobresalientes como el Filosofo Estoico , Seneca y los emperadores Trajano y Adriano.
Las invasiones germánicas de vándalos y posteriormente de visigodos , dejaron alguna ninguna mínima expresión de su pobre cultura , solo algo etimológico ( como expresión gentilicia) , no hicieron desaparecer el papel cultural y político de la Bética y durante los siglos v y vi los terratenientes beticorromanos mantuvieron prácticamente una independencia . En este período destacaron figuras como san Isidoro de Sevilla o san Hermenegildo.

En el 711 se produjo un importante aporte cultural con la llegada musulmana a la península ibérica ,Bajo la petición de San Isidoro. El territorio andaluz fue el principal centro político de los distintos estados musulmanes de al-Ándalus, siendo Córdoba la capital y uno de los principales centros culturales y económicos del mundo por aquel entonces. Este período de florecimiento culminó con el Califato Omeya de Córdoba. Que Fue Califato Independiente . Donde destacaron figuras como Al Mansur, Abderramán III o Alhakén II.
Almorávides y Almohades— que ejercieron su influencia en al-Ándalus y también establecieron sus centros de poder en la península en Granada y Sevilla, respectivamente.
Entre estos periodos de centralización de poder, su produjo la fragmentación política del territorio peninsular, que quedó dividido en reinos de taifas. Entre estos últimos, el Reino nazarí de Granada tuvo un papel histórico y emblemático fundamental.